Etiquetes

, , ,

Era un 17 de Octubre de 1986. Tenía yo 16 añitos. Justo antes de uno de los incontables entrenamientos de técnica individual a los que acudía cada mediodía entre clases y a las órdenes de Miquel Nolis. En el bar del mítico pabellón de La Plana presenciábamos admirados el anuncio de Juan Antonio Samaranch de       “…a la ville du…Barcelona”. Antes de salir escopeteado hacia los vestuarios para evitar ser impuntual, una mirada cálida y unas palabras llenas de convicción se dirigieron a mi: “TU PARTICIPARÁS EN ESOS JUEGOS” Al mismo tiempo que marchaba como un rayo le contestaba en voz alta:”yo? anda ya!” El insistió: “si sigues trabajando así estarás ahí. Te lo digo yo”. Cuando llegué a la cancha riéndome les conté la anécdota a mis dos o tres compañeros a lo que Miquel Nolis contestó: “espabila y empieza hoy con manejo de balón”.

Hoy me siento motivado a escribir sobre dos visionarios del mundo del baloncesto de formación por los que he tenido el privilegio de ser enseñado y formado no solo baloncestísticamente, sino también personal y humanamente.

Miquel Nolis y Enric Campos

Tanto Miquel Nolis Suñol como Enric Campos son algunos de los fundamentos en los que se apoya la filosofía del Joventut de Badalona. La esencia y sello de identidad de un club con una idiosincrasia particular que ha dado como resultado la fabricación minuciosa, con posterior éxito en la élite, de numerosos jugadores de baloncesto. Debo decir ante todo que el recuerdo imborrable de la relación entrenador-jugador que tuve con ambos quedó tatuada en mi memoria. Ya desde muy temprana edad partícipes al máximo de todo lo que posteriormente pude conseguir como deportista. De todo. Nunca lo olvidaré. Tanto el trabajo abnegado, apasionado y constante de Enric Campos estructurando, organizando y haciendo crecer la Escola de Bàsquet de la Penya como Miquel Nolis “fabricando” jugadores-persona con un tesón, profesionalidad y cariño fuera de lo común, marcaron  a muchos y procede un recordatorio a la más mínima oportunidad.

La imagen que aparece en mi mente de Miquel Nolis es un collage de  todos los mediodías del mundo en La Plana (antiguo pabellón del Joventut de Badalona) y horas y horas de repetición. Días y días. Semanas y semanas de repetir hasta doler. Mi dificultad en dominar el balón fue disimulada por las horas y horas que Miquel nos dedicó a mi y a muchos otros. Paciencia de santo. Luego los veranos con la selección Española Juvenil. Dos meses seguidos antes de los campeonatos de Europa con una media de 8 horas diarias de entrenamiento.

La imagen que atesoro de Enric es nítida, entrañable y llena de respeto. Posiblemente la mente más apta y capaz que haya todavía hoy para engendrar y desarrollar una ESCOLA DE BÀSQUET. Sí, con mayúsculas. Lo que ese hombre ha hecho no tiene nombre. La imagen que de él tengo presente es la de aquel 17 de Octubre del 86. Porque fue Enric Campos quien me soltó tal bestialidad antes explicada. Aún escucho esas palabras cuando me enfrento a una dificultad en la vida. Nada es imposible si te esfuerzas. Y si no consigues el objetivo que deseabas en un principio, o bien consigues otras cosas que no te imaginabas o bien te queda la satisfacción de haberlo dado todo. Yo tengo ahora las dos. Porque muchas cosas las conseguí pero otras no.

Como algunos sabréis, debuté con la Selección Española en aquellos J.J.O.O. de Barcelona ´92. Alucinante. Un sueño hecho realidad.     https://www.youtube.com/watch?v=w1waLFFnI4w Gracias a una ética de trabajo, una ilusión y una constancia que ellos me transmitieron. Miquel y Enric: eso no se olvida. Nunca. Gracias.